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| Viernes 20 de Agosto 2010 _ 22 h. | |||||||||||||||||||||||||
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| Los
misioneros introdujeron el canto llano y la polifonía sacra como
instrumentos auxiliares del proceso de conversión religiosa tras
el descubrimiento del continente americano. Los militares y aventureros
aportaron las formas de la música profana de la Europa de aquel tiempo
y la música popular de sus regiones de origen. Así, las canciones
y danzas andaluzas, castellanas, gallegas y extremeñas se difundieron
por toda América. La heterogénea mezcla étnica y social
de los emigrantes no reprodujo fielmente su sociedad ancestral, por lo que
la "cultura de la conquista" resultó ser diferente de la
cultura de origen. Por otra parte, los indígenas que tenían una función eminentemente religiosa de la música, descubrieron la riqueza de este arte absorbiendo las formas musicales importadas con una gran habilidad, tanto en el canto como en la construcción de instrumentos musicales y su interpretación. La música europea de concierto también se enriqueció con el choque cultural, pues incorporó a su acervo las formas de algunas danzas tales como la zarabanda y la chacona que surgieron como danzas populares en el México colonial, incorporando ascendencia indígena con elementos africanos. Todo esto produjo una escuela de música barroca que adquirió un sello peculiar al absorber ciertos elementos rítmicos, melódicos y armónicos provenientes tanto de la música de los aborígenes como de los negros esclavos africanos. Con ello la música virreinal se convirtió en un capítulo específico de la música barroca occidental y en uno de los aportes americanos al acervo cultural común. |
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| César
Carazo :
Canto y viola. Carlos Oramas : Vihuela, guitarra barroca. Eduardo Paniagua: Flautas y Dirección. |
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